La crisis económica en Cuba ha empujado a miles de ciudadanos a la mendicidad y la pobreza extrema, como lo reflejan las historias de José Fernández y José Luis Balsinder, quienes ahora dependen de la recolección de desechos en las calles de La Habana para alimentarse. En medio de la desesperación, Fernández muestra una pequeña bolsa con restos de comida: “Aquí estoy... viviendo con lo que se puede”.

Las escenas se repiten a diario: personas buscando entre la basura, ancianos pidiendo limosna frente a restaurantes donde no pueden pagar ni un plato. La mendicidad en Cuba se ha multiplicado en los últimos cinco años, impulsada por una crisis sistémica que ha hundido los ingresos de miles de familias.

Balsinder, de 56 años, relata que nunca imaginó verse en esa situación: “En mi vida había hecho esto, pero si no lo hago, no como”. Con un salario de apenas $20, no cubre ni lo básico. Desde su hogar en Guanajay (Artemisa), recorre casi 50 kilómetros hasta La Habana en busca de comida entre los desperdicios.

Una persona en situación de calle pide dinero en una calle de La Habana, Cuba. EFE

Polémica por declaraciones oficiales

Las declaraciones recientes de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, desataron una ola de críticas cuando afirmó en el Parlamento que en Cuba “no hay mendigos” sino personas “disfrazadas” que evaden impuestos.



Sus palabras, aplaudidas por diputados del Partido Comunista de Cuba (PCC), fueron reprobadas al día siguiente por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien aceptó su renuncia inmediata.

El Gobierno se refiere a los indigentes como “personas con conducta deambulante”, y reconoce oficialmente 3,690 casos desde 2014 hasta septiembre de 2023, principalmente hombres mayores.

Sin embargo, el primer ministro Manuel Marrero reconoció que más de 310,000 personas viven en situación de vulnerabilidad social, equivalente al 3 % de la población cubana.

Un hombre busca cosas en la basura en una calle de La Habana, Cuba. EFE

Pensiones insuficientes y canasta básica inalcanzable

El Gobierno anunció que la pensión mínima subirá en septiembre de 1,528 a 3,056 pesos cubanos (de $12.70 a $25.40), apenas lo necesario para comprar un cartón de huevos. El salario estatal promedio, que ronda los $48.60, también resulta insuficiente frente al alto costo de la canasta básica, que alcanzó los $202 mensuales al cierre de 2024, según cálculos del economista independiente Omar Everleny.

Estos montos no cubren otros gastos esenciales como transporte, aseo personal, internet o vestimenta, lo que agrava la situación de millones de cubanos atrapados en el ciclo de pobreza estructural.

La economista Tamarys Bahamonde criticó el uso de eufemismos como “vulnerabilidad” y “conducta deambulante”para evitar reconocer la existencia de pobreza en Cuba.
“Si el discurso oficial no menciona directamente a los pobres, asume que no los hay y eso es grave, porque si no identificas el problema nunca lo vas a atender”, aseguró Tamarys Bahamonde.
Bahamonde añadió que la pobreza en la isla es sistémica, pues “el sistema no genera las suficientes condiciones socioeconómicas para salir del ciclo de pobreza”. En su opinión, responsabilizar a las personas por su situación es “una forma peligrosa de desviar el foco del verdadero problema: la ineficacia del sistema político y económico”.