En un contexto marcado por una profunda crisis económica, el Gobierno cubano reiteró este sábado un mensaje de unidad nacional y reconoció la necesidad de corregir errores y deficiencias internas para superar los problemas que afectan a la isla, especialmente los apagones prolongados que impactan a millones de ciudadanos.

Durante el acto conmemorativo por el Día de la Rebeldía Nacional, celebrado cada 26 de julio en honor a los asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el primer ministro Manuel Marrero encabezó la ceremonia, destacando que Cuba enfrenta “desafíos enormes, tanto internos como externos, como nunca antes en su historia”.

Marrero reconoció que uno de los principales retos del Ejecutivo cubano es reducir los frecuentes cortes de energía eléctrica: “Los molestos apagones afectan directamente la calidad de vida de la población y el funcionamiento de la economía nacional”, puntualizó.

En medio de una de las peores crisis energéticas y de abastecimiento de las últimas décadas, el Gobierno busca calmar el descontento social con promesas de ajustes, aunque sin ofrecer detalles concretos ni anunciar medidas inmediatas.

Ausencia de Díaz-Canel y Raúl Castro

Es el segundo año consecutivo en el que el acto central no es encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, ni por su antecesor, Raúl Castro. En esta ocasión, la figura principal fue Marrero, al igual que en 2024, cuando el discurso oficial estuvo a cargo del vicepresidente Salvador Valdés Mesa.



Cada 26 de julio, Cuba celebra el aniversario del asalto al cuartel Moncada, ocurrido en 1953, una acción armada liderada por Fidel y Raúl Castro contra el régimen de Fulgencio Batista. Aunque la ofensiva fracasó militarmente, se considera el inicio simbólico de la Revolución Cubana, que triunfaría seis años después en 1959.

Los ataques en las provincias de Santiago de Cuba y Granma fueron duramente reprimidos. Muchos de sus participantes fueron encarcelados, torturados o asesinados, aunque posteriormente los hermanos Castro y otros líderes revolucionarios fueron amnistiados y reorganizaron el movimiento desde el exilio.

A pesar de la crisis actual, los medios estatales cubanos mantuvieron una intensa cobertura sobre la efeméride, subrayando la importancia histórica de los hechos del 26 de julio en la consolidación del sistema socialista vigente desde hace más de seis décadas.

La conmemoración volvió a destacar la narrativa oficial del gobierno sobre la resistencia revolucionaria ante adversidades internas y externas, sin mencionar directamente las crecientes manifestaciones de malestar popular y presión internacional sobre la isla.