La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advirtieron sobre el grave riesgo sanitario que representan los medicamentos contaminados en países de ingresos bajos y medios. Ambas entidades publicaron un informe conjunto que revela cómo estos productos, elaborados con excipientes adulterados, han provocado más de 1,300 muertes en las últimas décadas, la mayoría en niños.

Titulado “Medicamentos contaminados e integridad de la cadena de suministro de excipientes farmacéuticos”, el informe denuncia que fármacos orales de bajo costo —como jarabes para la tos y paracetamol— han sido contaminados con dietilenglicol (DEG) y etilenglicol (EG), químicos industriales utilizados como anticongelantes que resultan letales incluso en pequeñas dosis.

Los incidentes, que han ocurrido en los últimos 90 años, son atribuidos a fallos en la regulación sanitaria, lagunas en los controles postcomercialización y la proliferación de excipientes falsificados que circulan mediante comercio electrónico y redes sociales. Según el documento, organizaciones criminales aprovechan la falta de vigilancia y la volatilidad del mercado para introducir sustancias tóxicas en la cadena de suministro global.

La OMS y la UNODC también denuncian la utilización de etiquetas falsas, sustitución ilegal de componentes farmacéuticos por productos industriales y una supervisión débil a fabricantes y distribuidores de alto riesgo. Esta situación ha expuesto de forma desproporcionada a niños de países con menos recursos, donde el acceso a medicamentos seguros sigue siendo limitado.



Ante esta “crisis sanitaria prevenible”, las organizaciones hacen un llamado a fortalecer marcos regulatorios, mejorar la trazabilidad de excipientes farmacéuticos, y reforzar los sistemas judiciales y aduaneros para frenar el avance de redes criminales que falsifican productos médicos. También instan a una cooperación internacional más firme, con base en instrumentos jurídicos como la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC).

“Si no se actúa ahora, se corre el riesgo de condenar a futuras generaciones de niños a los mismos daños inaceptables y evitables”, concluye el informe.